Crucero por el Atlántico: una travesía desde Argentina a Brasil por el mar

Recorre Sudamérica en una ruta única que conecta en crucero la energía urbana de Buenos Aires con playas y puertos históricos de Uruguay y Brasil.

 

Martes, 24 de marzo de 2026 a las 10:43
Buenos Aires abre el recorrido con barrios históricos, rincones coloridos y una de las grandes postales urbanas del Río de la Plata.
Río de Janeiro cierra el crucero con algunas de las postales más fuertes del continente, entre bahía, morros y monumentos icónicos.
Montevideo suma historia y rambla, mientras Punta del Este instala el tono de balneario con playa y costa abierta.
Florianópolis, Itajaí y Santos aportan distintas caras del litoral brasileño, entre playa, puerto y vida urbana junto al océano.

Si estás buscando una experiencia que combine ciudad, playas y paisajes costeros, este crucero por el Atlántico Sur es una opción ideal. La travesía une Buenos Aires y Río de Janeiro, pasando por destinos emblemáticos de Uruguay y Brasil que ofrecen variedad y encanto en un solo itinerario.

El tour, comercializado por Tempo Reps y operado por Oceania Cruises, parte desde Buenos Aires y finaliza en Río de Janeiro, con paradas en Montevideo, Punta del Este, Rio Grande, Florianópolis, Itajaí, Santos, Paraty, Isla Grande y Búzios, por un precio desde $3.449.080 por pasajero, con impuestos incluidos e incluyendo una experiencia completa entre ciudades y costas del Atlántico Sur.

Buenos Aires: el punto de partida con identidad urbana

Antes de zarpar, Buenos Aires se presenta con sus barrios más característicos como un punto de partida ideal para la travesía. La Boca ofrece su colorido único y tradición popular, San Telmo refleja el casco histórico de la ciudad, y Puerto Madero exhibe un moderno frente ribereño.

Esta diversidad urbana aporta un inicio vibrante y atractivo para quienes embarcan, con paseos, cafés, vistas que ya forman parte del viaje y una gran variedad de servicios para comenzar con todo la previa del viaje por mar.

Buenos Aires abre el recorrido con barrios históricos, rincones coloridos y una de las grandes postales urbanas del Río de la Plata.

Uruguay: contraste entre historia y playa

La primera etapa en Uruguay ofrece dos paradas muy diferentes. Montevideo destaca por su centro histórico con la Ciudad Vieja, la emblemática Plaza Independencia y la Rambla costanera, ideal para quienes disfrutan del patrimonio urbano.

En contraste, la siguiente parada en Punta del Este invita a relajarse en sus playas como Playa Brava y Playa Mansa, o a descubrir la belleza natural de Punta Ballena, consolidando el espíritu de balneario y descanso junto al mar.

Escalas brasileñas: desde playas hasta puertos urbanos

En Brasil, el crucero continúa con paradas en Florianópolis, Itajaí y Santos, tres destinos que aportan diversidad al recorrido. Florianópolis combina playas, dunas y lagunas con paisajes abiertos, mientras que Itajaí es la puerta de entrada a una región costera muy activa del sur brasileño.

Santos, por su parte, ofrece un ambiente más urbano ligado a su puerto y su costa, completando un tramo que mezcla naturaleza y vida citadina en el litoral brasileño.

Continuando el viaje por el Gigante Sudamericano, uno de los momentos más destacados del viaje es la visita a la Costa Verde. Paraty se distingue por su centro histórico colonial con calles empedradas y un frente marítimo rodeado de vegetación, que encantan a quienes buscan historia y arquitectura.

Isla Grande, en cambio, ofrece un entorno natural relajado, con playas y bahías de aguas cristalinas que invitan al descanso y a actividades como paseos en lancha, brindando un contraste perfecto con la ciudad colonial.

Río de Janeiro y Búzios, el broche de oro del viaje

En el tramo del viaje, el crucero arriba a la península de Búzios, la cual representa una escala ideal para quienes desean disfrutar de playas de aguas claras y un centro caminable con restaurantes y tiendas. Esta parada permite alternar entre el mar y la vida urbana sin necesidad de traslados largos.Su ambiente relajado y la oferta gastronómica hacen de la parada un punto destacado para el descanso del pasajero dentro de la ruta.

La travesía concluye en Río de Janeiro, una de las ciudades más emblemáticas de Sudamérica. Allí, postales como el Cristo Redentor, el Pan de Azúcar y la combinación de montañas y bahía ofrecen un cierre visual potente y memorable.

Este destino finaliza una travesía que recorre algunas de las costas y puertos más atractivos del Atlántico Sur, ofreciendo a los viajeros una experiencia diversa y llena de paisajes inolvidables.