Anguilla, la isla caribeña, recupera una tradición histórica que estaba olvidada: la producción artesanal de sal marina, ahora convertida en un souvenir gourmet que conquista a los viajeros. Tras el paso devastador del huracán Irma en 2017, el empresario Josveek Huligar decidió reinventar la economía local a partir de los recursos naturales de la isla.
Huligar identificó dos elementos clave para crear recuerdos auténticos y fáciles de transportar: la arena y la sal. Junto a artesanos locales, desarrolló una línea de joyas hechas con arena de las playas y abrió la boutique Anguilla Sands and Salts. Su meta es rescatar una parte esencial de la historia isleña, que durante casi cuatro siglos vivió de la producción de sal.
La historia de la sal en Anguilla
La extracción de sal en Anguilla comenzó en 1624 y se mantuvo activa hasta 1985, cuando las salinas, incluida la más grande llamada Road Pond, fueron abandonadas. El deterioro de estas áreas, contaminadas por drenajes urbanos, llevó a la pérdida de esta práctica tradicional.
Al investigar las salinas, Huligar descubrió que la sal estaba afectada por la contaminación, por lo que optó por un método artesanal: recolectar agua de mar pura, almacenarla en barriles y dejar que se evaporara naturalmente, logrando así una sal marina limpia y con un sabor intenso que remite a la esencia del Caribe.
Un souvenir gourmet con sabor y aroma únicos
Actualmente, la sal artesanal se comercializa en frascos de diferentes tamaños, desde prácticos envases para equipaje de mano hasta potes más grandes para los amantes de la gastronomía. Además, Huligar desarrolló una receta secreta para aromatizar la sal con sabores poco convencionales como cebolla, ajo, curry, pimienta, jalapeño, café, romero y tomillo.
La boutique, situada en Sandy Ground Village, ofrece a los visitantes un ambiente festivo con happy hour al aire libre, invitando a disfrutar de la cultura local mientras se conoce este producto emblemático. Durante el verano caribeño, de junio a agosto, operadores turísticos organizan expediciones para recolectar sal, brindando una experiencia única y fotogénica para quienes visitan la isla.